No se imaginan los jóvenes, pero los mayores lo recordarán con una sonrisa y mucha nostalgia.Era todo un acontecimiento el paso del tren por nuestra localidad: Pericota se llamaba la estacion para la ruta de los trenes. Al llegar la hora del arribo iban apareciendo por las inmediaciones, niños, jóvenes, adultos y ancianos a esperar alguna novedad, o ver quien llegaba o quien partía: era lo único que nos conectaba con Santa Fe y localidades intermedias. Ahí se buscaba el diario "La Prensa", "La Nación", "La Razón","El Orden", algunos provenían de Buenos Aires, no eran con fecha del día, ¡ no!.... de la semana anterior. Los niños esperaban que baje con su cargamento Don Biaso; traía alfajores santafesinos, chupetines, turrones.... Cuantas veces los pobres alfajores llegaban aplastados; por el descuido o el cansancio de algún pasajero que al no conseguir un asiento, depositaba su humanidad sobre el bulto de cajas de esa exquisitez...y bueno es lo que hay, diríamos ahora. Tambien esperaban alguna revista infantil, El Billiken, El mundo Infantil, historietas, y gaseosas frescas , la Chinchibira, La Bidú cola etc.
Los medicamentos también corrían esa suerte, si eran un poco mas raros de lo que se conseguía en las farmacias locales.
En época de comienzo de clases, se le encargaba los libros de lectura a este buen hombre que así ganaba el sustento para su familia; con qué angustia se esperaba que llegasen los libros (me imagino que eran los chicos más estudiosos).
Venía día por medio, un día venía de Santa Fe hasta San Cristóbal y volvia al otro día,
Este paseito diriamos era como ir a la peatonal o al shopping: siempre algo raro se veía.